El pasado domingo 2 de marzo, la persistente llovizna que azoto la capital jujeña, no pudo impedir la realización de la “1era. Marcada y Carnaval Carpero”, prevista por los integrantes del Centro Gaucho Tradición, qué no aflojaron el lazo para darle continuidad a la actividad de sus antepasados en los corrales de la familia mariscal.

Centro Gaucho Tradición

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Acción que se realizó como en sus localidades de origen (Corral de Piedras- Ocloyas-Tesorero- Tiraxi- Duraznal); es decir, juntaron la hacienda de la familia Jiménez, quien cedió los vacunos para tal fin, los cuales fueron conducidos a los corrales para ser señalados y marcados.
La “hierra” o “marcada” es un acontecimiento social para el dueño de casa, que organiza un gran festejo, provisto de comidas y bebidas, la que brindara a los asistentes, entre ellos familiares y amistades que se reúne desde tempranas horas.
Lugar donde comparte empanadas, asado y sopa, para luego dar paso a la ceremonia de la Pachamama, culto que fue presidida por Julio Llanes, escritor e integrante de la entidad gaucha.
Ya en el inicio de la marcada, fue un integrante de la familia Jiménez, quien eligió a una pareja de animales (torito y tambera), con el objeto de casarlos. Una vez, qué sean pialados por los gauchos que ingresaron al corral.
Cuando estuvieron sujetados y en el piso, se los cubrió con un poncho y se adornó, con flores y vinchas elaborada con lana de oveja, teñida en llamativos colores, las mismas que son colocadas en las ornamentas o el cogote del animal.
Acto que fue realizado por los padrinos, que fueron designados por la comisión directiva, por ser un matrimonio que colabora fervientemente en la institución desde sus comienzos (matrimonio compuesto por Joaquina Soto y Teodoro Llanes). Tutores que brindaron con el actual presidente de la institución, Santos Suruguay, como si fuera el dueño de casa, y con los intrépidos pialadores, qué fueron de la faena con bebidas que no pueden faltar en la hierra; chicha, vino, licores y yerbiao (mate caliente con alcohol, acompañado de hierbas, aromáticas).
Una vez finalizada la ceremonia el presidente, anuncio el inicio de la señalada y marcada, y fueron de a uno cayendo los animales, a los que fueron, señalando o marcando, tarea encomendada por Suruguay, a quien se hizo entrega de las señales y retazos de cola, qué serían depositados en la apacheta que posee el centro del corral, para que la hacienda se mantenga unida y se multiplique.
Finalizada la marcada, los integrantes invitaron al público a participar del despacho de la hacienda (vacunos), dando tres vueltas alrededor del corral en sentido a la aguja del reloj y arrojando bebidas sobrantes en sigo de prosperidad, también se suele arrojar papel picado y talcos, anunciando la algarabía carnestolendas.
Entre coplas y gritos de algarabía se despidió el ganado, y marchando unos metros, cumplieron de rodillas unas oraciones y el agradecimiento al dueño de las vacas, pidiendo al santo “san marcos” (protector de los animales), que el ganado sea el doble el año venidero, de esa forma iban anunciando el final, de un legado que perdura en sus depositarios y que han querido revivir y mostrar al espectador, qué siguió de cerca cada movimiento.
Hecho esto, el presidente de la institución, tradicionalista invito a compartir un poco de alegría con la pialada en grupo y encuentro de copleros, seguido de la música folklórica, para bailar y culminar un suceso social para el gaucho jujeño.

Centro Gaucho Tradición

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