Una tradición que perdura en la familia Tolaba -Zerpa.
Los campos de la localidad de Guerrero son portadores de un rico legado de la vida del hombre de campo y sus múltiples actividades reconocen al paisano guerrereño, como fiel defensor de sus raíces.
Bajo un sol de otoño, sus herederos llevaron a cabo una costumbre campera en los corrales que posee la familia cuando reúnen el ganado, qué bajan de la Hollada. Paraje donde pastorean la hacienda de la familia, que recibió a sus familiares y amigos, durante el mediodía, con un almuerzo criollo (empanadas, asado al horno y sopa), para luego trasladarse al corral.
Una vez inmerso, entre balidos y pialadores, solicitaron el permiso a la madre tierra (pachamama), para iniciar la labor prevista. Ceremonia que efectuó cada invitado, solicitando augurios para el linaje de guerrero.
Como, es costumbre en cada marcada, antes de iniciar la misma, se suele elegir los padrinos para casar a los primeros animales (tambera y torito) que dispuso el dueño, para tal ocasión.
Culminado el tradicional casamiento, comienza la pialada y uno a uno, los animales son pialados (enlazados de las patas delanteras), señalados y marcados. Y con una flor de lana que se suele armar días anteriores a la hierra, los animales lucen un brillo particular, resaltando la diversidad de sus pelajes.
Algunos serán descornados, otros castrados y vacunados, durante la jornada de trabajo y tradición, que lleva a cabo el paisano con ayuda de numerosos concurrentes de distintos puntos de la provincia, que buscan hacer un alto en sus labores diarias, para compartir una tarde con sus pares.
Con la vuelta alrededor del corral los animales son despedidos con chicha, vino, bebidas sobrantes que son arrojadas por la concurrencia, quien expresó augurios para que los mismos se reproduzcan y se mantengan, como una gran tropa.
Ya cuando la tarde, empieza a mezquinar sus últimos rayos, los saludos de familiares y amigos anuncian que la hierra o marcada, va culminando. Así entre risas y charlas, emprenden el regreso a sus hogares, contentos de poder mantener una costumbre del paisano jujeño.

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